Ahora, cualquiera puede creerse fotógrafo. Hola, soy cualquiera.
En la “placita” de la flor, finalmente haciéndole caso a Fernando y “echándonos en el césped” –o era el pasto?-
La última foto, una vez más, cortesía (inadvertida, sospecho) de mi ñaña Sandra.
Una vez más, pero esta vez es la lámpara sobre la mesa aquella, del restaurant aquel, donde comimos la ensalada aquella, en el puerto aquel del día aquel que fue el primero que estuvimos de paseito.